Desgarrado resplandor

Por Carlos Giacomini

 

  No sé si el aire de esa mañana también fue mío.

  La veo acodada en el pilar de la escalera.  

  Apoyando el mentón en su mano sin terminar de subir. 

  Pensativa.

  La brisa la acaricia haciendo ondular las ropas limpias que carga en su brazo libre.

  Su cuerpo joven corta el resplandor.

  A su espalda quedó el campanario de la iglesia.

  Y el recuerdo de un tiempo que si fue mío. 

  Asomado a las terrazas bajas del barrio.

  Medita interrumpiendo una rutina doméstica.

   Mucho medita. 

  Tanto que me llenó de voces. 

  Que esta mano aún no sabe soltar a tiempo.