Por Carolina De Leo

 

Tu sombra, una tarde, en la playa, encima de las huellas de otros a las que el mar también les susurra.

Parece que te subiste a unos zancos para sacarte esta

foto. Las cosas no son como parecen y hasta el sol sabe de engaños y mentiras.

Tal vez así se alarguen las piernas cuando han andado en el mar que sí

conoce de esos pasos, y más, de los malos pasos.

Al mar le contaste todos tus secretos. Ellos van por

remolinos, haciendo olas, mar adentro, o en la costa. Se entreveran tus

secretos con los de otros, se humedecen, se revuelcan en la arena, se marean,

toman distancia, descansan en la superficie, y a veces acarician caracoles pequeños.

Quizás ahí, a solas, en un mar lleno de secretos, de la sombra, nacen las historias