Rayen

Por Carlos Giacomini

 

Lo vi nacer, podría decirse, cuando acabó su vida de bote salva vidas en el corralón de remates de rezagos donde papá lo compró para reciclarlo.
Mi padre pasó mucho tiempo de esparcimiento sobre él, después de dejar su tablero de trabajo. Esas fueron nuestras horas en común. Y después, ya en el río, ese bote fue el único territorio que, entre brisas y marejadas, se me fue haciendo estable en este mundo de tierra firme.