La Playa

por María Colombo

 

Ahora se ve vacío. Hace un rato los niños trepaban y saltaban a los gritos. De lejos le es difícil darse cuenta qué es. Hacia allí entonces. La lleva el nuevo griterío. Va con el perfume a sal de mar, que siempre le resultó raro, peligroso. La playa se va quedando quieta. Se están yendo todos. Ella más cerca, y eso que va tomando alguna forma.

Maderas enfiladas. Rotas de a pedazos. Pescados muertos. Sal blanqueando por sectores.

¿Cuántos la habrán andado? ¿Por qué la dejaron en la orilla?

Fue grande.

Fue fuerte.

Los niños van y vienen. Se suben. Algunos se han armado remos. Juegan a marinos. La andan.

Traen la pesca del día.